En la edición de esta mañana, domingo 11-2-2024) de «El Digital de Cartagena» (Info Digital Cartagena) se acoge un modesto texto mío -que no soy ningún experto- sobre el Carnaval de la ciudad y su posible relación, estética y socioemocional, con el Modernismo.
Gracias a los editores del periódico y buenos días a todos.

UN ARTÍCULO DE PAZ QUE POSIBLEMENTE NO GUSTARÁ A NADIE

Escribo estas líneas desde el corazón aun a sabiendas de lo dicho: no dejarán satisfecho a nadie.

La Entrada consta de dos partes: un audio en inglés y su traducción al español y el texto que, con ayuda de la Divina Providencia, sea capaz de escribir.

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El día 18 de julio de 1938 en Barcelona el Presidente de la II República española, Manuel Azaña, pronunció el discurso -y nunca mejor dicho- conocido como el de las «tres P» (Paz, Piedad y Perdón).

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A propósito del Festival Internacional de Jazz de Cartagena

 

Te gustan los lugares a los que se llega o desde los que se parte. Los puertos, de mar o río, las estaciones, de trenes o autobuses, y los aeropuertos, en cuyos muelles, andenes y vestíbulos coinciden los que se van y los que vienen

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Feria del Libro 2023 Cartagena (España)
Feria del libro 2023 Cartagena (España)

Las ideas, las historias son lo más reciclable que hay.

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Nostalgias del veraneo

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Te quería como a nada en el mundo. Con mis propias manos acariciaba tu cuerpo de un confín al otro derramando amor.

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Un empleado eficaz.

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Un ejecutivo no tiene más remedio que usar el autobús para desplazarse a su segunda residencia veraniega ya que tiene el coche averiado en el taller. Tiene un modelo antiguo y es lo que pasa. Está tan obsoleto en la gestión de sus citas laborales o profesionales que sigue usando una agenda de papel que le sirve también para antes de acostarse escribir en ella sus impresiones y pensamientos: es una agenda-diario. Ésta no es una historia de infidelidades, sino de reencuentro con uno mismo.

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Las inscripciones funerarias suponen la mayor parte de la epigrafía que nos ha quedado de la época romana en Carthago-Nova…

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Más virtualidad en la Fotografía. Las Cabinas o FOTOCOP. Fotos para BBC.

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Náufrago en tierra

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Con todo agradecimiento, hermanos Valverde Conesa. Del mar vino la vida.

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De cuando uno se siente o ha sentido Náufrago en Tierra.

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El legado ambiental que vamos a dejar a las siguientes generaciones. Mar Menor. La Virgen de los navegantes.

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Otra muestra más de incivismo playero

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Hago pájaros de barro.

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Hombre de la Urbanización

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Se le ve (o algunos lo vemos) deambular por las calles de la ciudad desierta  -sobre todo por las tardes- del tórrido y bochonorso estío.

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Aplausos a la puesta de sol

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NÁUFRAGO EN TIERRA

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Pedro Martínez Corada -autor de este texto- representa la ardua lucha de mantener vivo en los vertiginosos tiempos dominados por la Red, el sabor metafórico de la letra impresa dirigiendo y editando la revista digital  Almiar Margen Cero esde hace más de 20 años, con la morosidad y tejido de un papiro. Y nos ha dado a algunos el ejemplo de que ello se podía hacer; o sea, trasmitir poesía a muchos megahercios. Por tanto, no sé a quién admiro más, si a Pedro o al fiel lector que se mantiene y sigue disfrutando de este placer independientemente de su soporte. Pero, Pedro es un mucho Pedro, ahí seguirá de vigía y yo seguiré admirándole como espero que os guste el ensayo que nos manda en esta ocasión que tiene, también a mi juicio, un aire de nostalalgia juvenil.

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Aniceto Valverde para Inocencio Víctor Ros

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Una vez un viejo pescador encontró un libro entre las redes puestas a secar en la explanada del puerto de Santa Lucía (Cartagena, España). Lo abrió y sólo encontró un anzuelo del que pez alguno pudiera zafarse. Y la perla blanca que creía perdida desde la última vez que su padre y él tuvieron una buena captura y él escribió su primer cuento, puesto que esa perla —a diferencia de la negra de la de John Steinbeck — no tenía un valor económico, pero en ella el mar anidó el secreto de todas las historias.

Aniceto Valverde

 

 

La postal de los abuelos del IMSERSO.

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Siendo joven, muchísimo más que ahora, te encontraste por la calle a esta muchacha que tocaba el violín de una forma cautivadora. Estaba aislada del mundo y sus complicaciones.  Por eso los solitarios como ella y tú eráis los únicos capaces de escuchar la música que emanaba del violín.

Y, siendo tan jóvenes ella era una virtuosa del instrumento. Y él el mejor de los públicos.

En la foto no se ve. Pero él estaba esculpido en una estatua de bronce y, aunque no hubiera querido, no le hubiera quedado más remedio, tan fijo como ella, que reconocer  y aprender la música de Mozart puesto que estábamos en Praga, aunque no enfrente del muro dedicado a The Beatles, que tiene su historia como la del tanque rosa.

 

Aniceto Valverde

Amo la vida, aunque me haya llevado muchos reveses  y puñaladas traperas. Amo la vida de todos los hombres y la respeto, de las mujeres y los hombres, de las buenas e incluso de las malas personas. Todos los hombres y las mujeres son mis hermanas como decía Walt Whitman.

He fotografiado muchos amaneceres de sol fulgurante; presagio de días tórridos y siestas de bochorno con todas las persianas intentando crear una penumbra que la aliviase.

He de morir un día, cuando llegue el día. Pero he vivido. Y cuando llegue el día seré feliz si es un atardecer como el de la ilustración y me conste la felicidad de quienes más quiero y a los que inculqué el amor a la vida. Al fin y al cabo toda sombra es hija de la luz. Y quienes no han vivido en la luz, mueren en la oscuridad y esos no pueden decir que hayan vivido.

Aniceto Valverde

 

El primer café de la temporada.

Estábamos cansados de lo que había sido un periodo muy intenso; sobre todo por el papeleo que llevan muchas cosas. Dicen o decimos los juristas, sin ánimo de ofender, que existe una `fuente del Derecho’ no contemplada en el Código civil. Y es la interpretación y aplicación que, de la misma norma, haga cada operador jurídico. Dicho llanamente, e incluso popularmente, que existe una  regla de derecho distinta según la ventanilla que te toque. En verdad, esto ya no es tanto así…

Pero en cualquier caso, estos asuntos generan mucho estrés. Algo parecido a cuando el ciudadano se enfrenta a la Administración sanitaria. Son máquinas muy complejas e incluso esotéricas.

En definitiva que hoy me he podido tomar un café tranquilo en una playa casi desierta donde ha amanecido brumoso. Igual mejora luego.

 

 

INCERTIDUMBRES

 

Soy un hombre incierto

y miro al mar

ululante, bello y también incierto

como la libertad que siento.

 

Estoy soñando, me despierta

el frío cierto de la mañana,

que habrá de llevarme una vez más

y aun lejanamente enamorado de la libertad,

a la fría desnudez existencial

de las torres de metal

y de los árboles de plástico.

 

Soy la persona que se esconde

entre las líneas y detrás de las palabras.

 

Decidme:

 

¿Estará hoy limpio

el decorado de mi vida

como para que me azote el viento

que mece sus cabellos?

 

 

Aniceto Valverde

 

 

 

 

Esto era una vez, y sin que sirva de precedente, en que un grupo de peces pequeños se comieron al grande.

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Preciosa locución  de Ginés Valverde Conesa

En la imagen, de hace casi treinta años, Ginés rodeado de sus sobrinos David y Ana Valverde Soria.

Os quiero, antes yahora. Besos.

The times they are a changin´ (Bob Dylan)

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Zancara. Del agua vino la vida.

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Todo salimos en la foto, aunque éstas nos refleja más e movidos.

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La pandemia hizo aún más difíciles, e incluso engañosas, la relaciones interpersonales trabadas mediante el uso de Internet.

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Es un hecho que ocurre desde siempre, desde que el mundo es mundo y hay sobre él monos con un principio de racionalidad en el cerebro. Ya lo decía Aristóteles: hombres políticos (Zoon politikón ), aunque él se refiriera a la necesidad que tenemos de integrarnos en sociedades organizadas (y tal vez de hacer un poco de vida social de cuando en cuando, lo que en el caso de algunos se trasladaba necesariamente al papel couché y ahora a esos programas basura para alegría de los que se dedican a la crónica social). Pero es lo mismo. La tesis es tan antigua como la idea de la generación de los contrarios que formulara el también filósofo clásico, Platón: no hay blanco sin negro, ni dos sin tres que se dice popularmente.

 

Era una entrevista que le hicieron al que fuera decano de los abogados españoles, Antonio Pedrol Rius (seguramente uno de los más carismáticos o al menos curioso personaje que hemos tenido).  Decía don Antonio que para ejercer la profesión había que ser necesariamente tolerante. El abogado, añadía, necesita a su contrario, bien sea éste otro compañero o el fiscal o a ambos a la vez. Y de ellos aprende tanto porque la postura que pueda defender hoy no se entiende si no hay quien se la discuta como por el hecho de que otro día puede que tenga que sostener esa otra que hoy le es contraria. Naturalmente que esto mismo es aplicable a todo el que representa intereses ajenos en cualquier foro (aliter Negotiorum gestio).

 

 

Lo que ya se lleva la palma es el amor que se tienen entre sí los políticos, pues que la derecha no se concibe sin la izquierda (si es que se puede distinguir), ni en el seno de los partidos de uno u otro signo -digamos- los denostados tránsfugas.

 

Todos buscan una hipotética posición de centro que no existe ya. Por el contrario, esto parece la ceremonia de la confusión y cada uno busca las alianzas que más le convienen electoralmente, incluso contra natura. Pero aun así se quieren y mucho. Las elecciones municipales y regionales son ya y las generales están a la vuelta de la esquina. ¿Quién se casará con quién y para cualquiera de los comicios? El amor que se tienen es necesario en la democracia, que -en definitiva- es o debiera ser un juego de pesos y contrapesos. Lo difícil es encontrar pareja y mantener la coherencia ideológica, si es que esto todavía existe. Veremos.

 

 

 

 

 

Más allá y acá está la  Tragicomedia de la Historia de España.

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Una mujer y un hombre acabar de terminar de comer en el «Mares Bravas» de La Cortina (Cartagena)

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Hoy es domingo de Resurrección. Hay que seguir el camino.

(El audio es directo. Disculpad si no es de la calidad suficiente, o la que a mí me hubiera gustado. Pero aquí no tengo más medios). Feliz y esperanzador día.

 

Caminante Resurrección

 

 

 

Una deliciosa costumbre de Semana Santa.

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EL VAR

 

El árbitro pidió al VAR (Video Arbitraje) su dictamen sobre si la controvertida jugada merecía la ‘pena capital’, o sea, el penalti.
Es una pena que en mi Bar nunca nos pongamos de acuerdo en estos temas futbolísticos. Ni al respecto de otros muchos tampoco.

Es más fácil soñar si estás fuera de tu ciudad, aunque nunca llegues a conocer todos sus recovecos.

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Antes de que salga la luna

Luna.

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El sol se pone. Es tan bonito que la gente se pone de pie y aplaude s ese fantástico espectáculo de la Naturaleza

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LA RAYA
Aquella mujer, Yasnara, vino del Sur como si expresamente lo hiciera para sacarme del pozo sin fondo, guía, ni brocal en el que yo mismo me había metido.
El entrenador me dijo que siguiera la raya todo el tiempo y que mirara hacia abajo para un nado equilibrado.
La raya, la raya, la maldita raya. Esto era difícil para mí que siempre, desde niño y antes de la crisis, había nadado en las aguas abiertas de la mar. Me gustaba nadar, sí. Cada vez más.
Y llegó un momento en que ya no había raya: sólo el borboteo de la respiración, la luz y Yasnara.
Puede ser una imagen de una persona y piscina
Ataúlfo Romero Calasparra, mayor de edad, vecino de Cartagena, una ciudad al mediodía, con domicilio en calle de la Flor de un Día, donde hace ya un tiempo no pasa el tranvía, de número el 5, 7º piso, letra A de la escalera D, cuyos demás datos personales obran en el expediente que se le abrió al comienzo de sus días, en ese Registro de su vida, ante el cual tiene el honor de comparecer, y, a ser posible expresar, como mejor se pueda o proceda, lo que a continuación prosigue.
Que luce, o así lo hacía, un sol otoñal que da un tono bruñido al ocre de las hojas de los plataneros de sombra que hay por las alamedas, y a las de los álamos caídas sobre los pavimentos también. Que lo dice porque lo imagina a juzgar por el minúsculo rayo que del mismo se cuela donde está.
Que la burocracia y las responsabilidades no se pueden llevar sin la poesía y que de ésta queda poco en el pobrecito mundo donde habitan otras injusticias. Le traslado la presente para su conocimiento y efectos pertinentes, haciéndole saber que se abre el expediente por usted solicitado y que al cabo de cierto tiempo, si no le vuelvo a escribir, puede usted como interesado entender que de nada quiero saber sobre el particular, y, tal vez y como mucho, aprovecho la ocasión para saludarle muy atentamente con el visto bueno del intendente jefe a quien Dios guarde muchos años, lugar y fecha al principio indicados, firmado, rubricado, registrado y sellado.
Que ni el sol se le pegaba este verano entendiendo que la culpa de ello está no más en la antedicha palabrería que no lo dejaba colarse y darle cierto tono sano a su piel contagiada del blanco del papel. Y que ahora sería una pena no irse a Santa Lucía, al puerto de los pescadores, a tomar sardinas y el sol que reverbera en la mar; dejar de oler lo salobre con cierto tinte de gasóleo. En definitiva no vivir un Mediterráneo tan cercano.
Por todo ello tiene la osadía de poner en su conocimiento esta rebeldía que le lleva a cerrar, como se ha dicho, al mediodía para acudir al susodicho lugar en busca de la dicha de vivir. Notifíquese la presente al interesado y hágasele saber que contra el ansia de vivir no cabe recurrir.
Es Justicia que espera merecer del recto proceder de a quien tiene el honor de dirigirse,
Cartagena, fechada y firmada

Para mi amigo José Blas Hernández y su obra «Traición a Peral»

 

Isaac Peral

Tengo un amigo que cuando estoy triste o algo deprimido me dice que ha ido a ver a Isaac Peral a su tumba del cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios, en Santa Lucía (o «la Isla» como por estos lares se llama a esta parte de la ciudad). Según esta persona, que es algo filósofo, el insigne inventor le dice en estos casos que me cambiaría sin dudarlo un momento su vida; más concretamente, sus últimos años, cuando fue víctima no sólo de una gran incomprensión, sino que fue objeto de una expresa campaña de desprestigio e incluso vilipendio por parte de unas autoridades de las que mejor guardarnos la opinión. Y eso que las pruebas del submarino que lleva su nombre y que lucía en el Muelle de Alfonso XII y ahora lo hace en la Facultad de Ciencias de la Empresa (de la UPCT) de la ciudad de Cartagena (España), fueron todo un éxito y el invento había recibido anteriormente el apoyo expreso de la Regente Doña María Cristina. Isaac Peral –debido a esa campaña motivada por la envidia, el pecado nacional como es sabido,  incluso tuvo que darse de baja en la Marina y murió de una meningitis el 22 de mayo de 1985 fuera de su tierra natal: nada más y nada menos que en la ciudad de Berlín.

Si mi amigo filósofo y culto me cuenta todo esto, él que sabe mucho, no es por otra cosa nada más que para animarme. Y, desde luego, que lo consigue. No porque uno se pueda equiparar ni remotamente al genial inventor en sus méritos. Pero sí (tal vez) en su tristeza; un sentimiento que se me pasa inmediatamente cuando (piensa uno) lo afortunado que es y que quizás incluso seamos todos los habitantes, cuando menos, de esta ciudad, aun a pesar de la crisis en ciernes. Y es que aunque a veces llueva, cosa que tampoco viene mal, casi todos los días no sólo amanece que no es poco, sino que el sol resplandece en el albor de la primavera cuando la Naturaleza vuelve a despertar del letargo del invierno.

Quizás haya pocos espectáculos tan hermosos como ese amanecer visto desde el puerto de esta ciudad, desde su parte Este, naturalmente. Ver cómo, conforme pasa el día, su reverberación sobre el mar es más intensa: desde unos tibios rayos hasta el apogeo del mediodía y su declinar con la puesta del sol (un toque militar ese que personalmente me gustaba mucho). Además es gratis: está al alcance de cualquiera.

Ya sé que la crisis es grave. Pero no hay bien que por mal no venga (uno cree que se debe decir así y no al uso que es que no hay mal que por bien no venga: lo que debe venir es el bien, el bien común, para todos). Y de ella creo que «resucitaremos». Desde luego hay que vivir de ilusión. Y lo que está más claro aún, si cabe, es que a los genios como Isaac Peral nunca tienen éxito (según éste se entiende al uso) en vida.

Aniceto Valverde Conesa

 

LA CARTA DE LA SEMANA

carta semana

AMOR y LIBROS

Arturo Pagán hace el turno de noche en una fábrica. Vuelve a su casa a las seis y media de la mañana justo a tiempo para despertar a su mujer, Carmen, que apura en la cama unos instantes de sueño hasta que oye el café salir y se pone corriendo su bata y se ordena con las manos el pelo. Le da un poco de vergüenza que su marido la vea así: no es lo mismo que cuando duermen juntos y los dos se levantan al mismo tiempo. Él siente también apuro de su cuerpo sudoroso. Se rehúyen la mirada que ambos tienen fija en la taza de café que beben corriendo para ir al aseo. Todas las mañanas chocan en la puerta del cuartito de baño: “Pasa tú”. “No, no, entra tú primero”. No se aclaran y acaban compartiendo ese estrecho lugar de su modesta casa dándose empujones sobre el lavabo para alcanzar la pasta de dientes o acertar a verse en el espejo. A veces en ese roce y forcejeo surge el amor. Casi no tienen otro momento. Carmen siempre acaba exclamando: “Dios mío, qué tarde se me ha hecho.” Ella trabaja en las cocinas de un hospital (ya ves tú, en estos tiempos del COVID-19) y tiene que estar allí a las ocho de la mañana y para eso tiene que coger varios autobuses haciendo un recorrido tan largo como el que ha hecho su marido en el ciclomotor para volver a casa. Casi siempre tiene que doblar el turno porque las cosas no les van demasiado bien y a Arturo no paran de decirle en la fábrica que escasea el mineral o que su precio ha bajado en los mercados, según las épocas, o que los costes de producción han subido y que la empresa prescindirá de gran parte de su plantilla o, cuando menos, que harán un ERTE a parte de los trabajadores. Todos esos rumores circulan con gran facilidad en el turno de noche entre el aullido de las máquinas y el calor abrasante de los hornos de fundición que es una actividad esencial.

 

Cuando Carmen se marcha Arturo recoge las cosas del desayuno y se mete en la cama que su mujer casi acaba de abandonar precipitadamente. Se consuela con el calor que ella dejó. Duerme hasta media tarde en que suele ir a hacer la compra. A ambos les gusta comprar juntos libros, pero es raro que puedan hacerlo, y ahora menos aún. Arturo hubiera querido ir hoy a la feria del libro con la intención de comprar uno para Carmen; pero la actividad está suspendida. El día 23 de abril fue su aniversario y entre unas cosas y otras no ha tenido tiempo de hacerle ningún regalo. Prepara la cena y pone la mesa justo a tiempo para sentarse con ella. Pero él ya está pensando que se tiene que ir al trabajo…

 

Carmen recoge la mesa mientras oye el ruido de la escooter alejarse. Se queja cariñosamente de las cosas que su marido no terminó de hacer bien en la casa. Casi no tiene tiempo de nada más antes de irse a la cama con el libro, el de los amores difíciles, que Arturo le ha regalado, comprándolo por Internet una de esas mañanas en que añora a su mujer, Carmen. Una lágrima de amor, ternura y soledad le recorre la mejilla. Acaba de enterarse de que espera un hijo.

 

Aniceto Valverde Conesa

Senderos_espacio

 

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Quiosco astronómico

 

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Texto enviado a El País y publicado por el rotativo nacional.

11-S_aniversario

 

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Ulises

 

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Canción de otoño

 

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Chatarras

 

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La rara virtud de la ambigüedad

Espectador impasible_1996

A veces la mascarilla que aún sigue siendo obligatoria en algunos establecimientos puede encerrar agradables sorpresas.

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Desde primera hora de la mañana en las cafeterías de toda la ciudad, y puede que si no en todas las del mundo, al menos sí en todas las de este país, se puede observar un curioso fenómeno informativo.

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Con todo respeto para las personas que tienen que ganarse la vida así

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