ORACIÓN
Mi padre se tomaba siempre el café solo y sin azúcar, sin esa sustancia que en la actualidad muchos consideran casi un veneno. No la echaba en la bebida, pero sí que guardaba los azucarillos en el bolsillo de su camisa (“para luego”) y tal vez por eso era un hombre sabio.
Sin embargo, él no estaba -ni decía estarlo- “de vuelta de todo”. Cómo iba a hacerlo si tenía la infinita curiosidad de los que siempre miran para adelante, de los que son capaces, por cierto, de innovar. Nunca echaba atrás, y, por lo mismo, jamás argüía méritos de entonces. Era un hombre bueno en el buen sentido de la palabra bueno, como también decía Antonio Machado aparte del aforismo que se lee en la imagen.
Cómo echo de menos esos cafés en el Bar Sol a media mañana. Como te echo de menos a ti y más en estas fechas próximas ya a la Navidad…
Estoy seguro de que el Dios de la buena gente de que te rodeaste en tu vida, te habrá dado albergue en su Cielo, ése que luce estrellado como de signos algebraicos.
Feliz Navidad
Aniceto Valverde Conesa










Gracias a ese Dios de la buena gente por tanto. Un abrazo Maestro y Hermano.
Gracias sí. Gracias también a todos los hermanos y familia. Pero yo no soy «maestro», sino un simple aprendiz. Besos y abrazos.