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FERNANDO RUBIO

Voy a regalar a un buen amigo por Navidad el último disco del músico de Cartagena Fernando Rubio, o sea el que -como todo el mundo sabe- se titula «Stay Cool» . Quiero que cuando abra el papel en el que lo voy a envolver le suba el eco del recuerdo de hace cuarenta años en que nos conocimos, en que coincidimos en la vida los tres.

 

Fernando ha seguido en la carretera superando diversas clases de inconvenientes. Yo no soy un entendido en música. Pero llevo años degustando el resonar de Dylan, Neil Young y otros muchos de la época; últimamente también Springsteen y cuando digo eso de últimamente, a estas alturas, ya hablo de años ha. Y ahora me encuentro a todos esos amigos embutidos más el propio corazón de Rubio en el disco que ha parido con tanto éxito, pero que no será el último ni, probablemente, el mejor: queda mucho futuro.

Como prueba me saltaré la pegadiza canción que da nombre a esta producción musical, admite muchas lecturas, por cierto, y les pondré mi precaria traducción del comienzo de la letra de la sexta, titulada «Dead Streets».

“Calles muertas (o solitarias).

Camino en las calles solitarias

No estoy seguro de si todavía soy yo

¿Qué hizo que todo fuera tan mal?

Busco las huellas

De todas las caras perdidas.

Y los lugares donde crecí

Hace tanto tiempo…”

Él es the wise and lonely man who walks barefoot by the motorway. O sea, “el hombre sabio y solitario que camina descalzo por la autopista”.  Esto lo pongo yo. Gracias, Fernando Rubio por seguir en el camino.

Aniceto Valverde Conesa

 

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