UN SAN VALENTÍN TARDÍO

Llevo tu nombre en mi boca desde hace muchos años. No paro de repetirte lo que te quiero y te adoro.

Encontré tu mirada buscando mi cara cuando bajaba del autobús –como dice la famosa canción de «La Oreja de Van Gogh»– cada vez que volvía de mi ciudad para nombrarte en los recovecos de la tuya.

Maravillosos momentos vividos recorriendo las calles del amor sin fin. “Y pensé qué sería de mí sin ti el resto de mi vida”. Desde entonces no he podido olvidarte. “Te quiero, te adoro, te vuelvo a querer”.

No dejaba de pronunciar tu nombre ni aun en esas ausencias cuando los cursos académicos se dividían en trimestres. Yo tenía que volver al mar a la casa de mis padres. Vacaciones que eran ausencias. Te echaba de menos desde el momento en el que el autobús partía hacia ese destino y tú me decías adiós con la mano. Todavía conservaba el sabor de tu último beso y de los versos que yo te había compuesto.

Oh, mi amor, te quiero, te adoro y te vuelvo a querer, como he hecho intensamente toda una vida junto a ti. Desde entonces nada nos ha separado. Al tiempo ya no hubo autobuses solitarios, sino compartidos. Tu mirada buscaba mi cara en el asiento de al lado. Ningún cristal, ninguna ventanilla separaba ya nuestros besos que no eran de despedida, sino de amor y ternura.

Nunca nos han gustado celebraciones de tintes comerciales. Nuestro regalo era el uno para el otro. Y lo sigue siendo, pero el tiempo ha pasado: cualquier excusa vale para recordar nuestro amor.

Así lo hago. Tarde porque hoy no es San Valentín. Da igual. Te quiero y eso es lo que importa. Deseo que lo sepa entero el mundo, que se construye con amor y no con la guadaña, con las golondrinas y no con los misiles, con la paz y la palabra. Y tantas y tantas fórmulas como nos brinda la Naturaleza “que por tal variedad tiene belleza” (Lope de Vega).

 Y tu mirada buscaba mi cara en el asiento de al lado ya en el tren, autobús o automóvil que nos llevaba juntos de viaje. “Yo me preguntaba que sería de mi sin ti el resto de mi vida. Y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer”.

 

 N. del A.: Obviamente en este texto hay algunas expresiones tomadas de la canción «20 de enero» del grupo «La Oreja de Van Gogh».

Aniceto Valverde Conesa

De la Asociación de Escritores de Cartagena

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *