PALMERA NOSTÁLGICA

Última entrega Fiestas Carthagineses y Romanos año XXXV

En un cielo estrellado como de signos algebraicos.

No debió sentarle bien al general Magón perder la ciudad bajo cuya custodia había quedado tras emprender Aníbal su marcha hacia Italia. Al menos esto es lo que cuentan las fuentes, las únicas existentes: las romanas. Tanto que, camino que iba con su ejército hacia otras guerras, intentó reconquistar la pequeña Roma, la Roma de las cinco colinas, que en adelante habría de llamarse Carthago-Nova

Al principio, los cartagineses debieron echar de menos las palmeras de los oasis de sus tierras de origen. Aquí encontraron palmeras solitarias sobre la llanura infinita de los campos, al lado de algún aljibe. Escogieron -es un suponer- la palmera solitaria y el caballo nómada como símbolos. El caballo, Pegaso, ya estaba en las estrellas, opuesto en la bóveda celeste a la Osa Mayor, el Carro, la cuadriga. Faltaba hacer que la palmera alzara el vuelo. Y que el agua de algún torrente o acequia crepitara en el cielo.

A la vuelta, cuando iba camino de otras batallas, como quien no quiere la cosa, Magón intentó pero no pudo reconquistar la ciudad. Sus lágrimas multicolores estallan en forma de palmera de artificio en el cielo. Y nosotros y Pegaso miramos, boquiabiertos, la pirotecnia de sus sentimientos.

 

Aniceto Valverde Conesa

Cartagena, 29 de septiembre de 2024.

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