LUCÍA Y EL VIENTO

Cuando supieron que ella estaba embarazada decidieron dar un giro a su vida. Abandonaron la bulliciosa ciudad para venir a este pueblecito de pescadores que estaba como anclado en una antigüedad remota bañada por un mar pequeño, el Mar Menor. Hace ya años de esto, de esta historia.

Por consejo de unos lugareños, que eran también remotos familiares, compraron una construcción de madera, recia eso sí, pero que no dejaba de ser una barraca con el mismo aire nostálgico del pueblecito que se llamaba Santa María del Mar. Y ello por un poderoso motivo: su entrada estaba orientada al Este. “Sí, por donde entra el viento de Levante, que es el que casi siempre sopla por estos lares”, les dijeron: “La corriente os refrescará los tórridos veranos, y más este.” Se referían al del embarazo de ella. “Todo irá mejor”, agregó el boticario.

Pero aquel año, aquel verano fue el de los lebeches, es decir el viento que sopla desde el Suroeste, al que los romanos llamaron viento de Libia por hallarse este país en esa posición relativa respecto de Roma, y ya por extensión se le da en ese nombre en parte del Mediterráneo a todo viento que tiene esa componente: Sur-suroeste…

De esta manera, y a pesar de ser un viento fresco de tierra, en la barraca no entraba un ápice del mismo. El calor era sofocante y ellos temían que Lucía, la niña que esperaban, se malograse a pesar de los buenos augurios de la vidente del poblado y los más técnicos de la médica que pasaba consulta allí una vez a la semana.

Una noche él tuvo que dar un salto de la cama y cerrar los postigos de toda la casa. Se había levantado una enorme tempestad y ella, su mujer, estaba presa del pánico. Pero no eran más que el Levante que había vuelto a sus dominios y las primeras contracciones del parto.

El viento trajo como por encanto a la partera que hizo con pericia su labor durante los varios días en que duró el alumbramiento. El Levante amansado trajo a Lucía al mundo en Santa María del Mar, como sus viejos habitantes habían predicho.

Aniceto Valverde Conesa

 

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