MOLINO DE VELAS
Segundo Premio Relato Corto, Certamen «Las Hermanillas», La Manchica
«Da vueltas molino blanco
para que la estrofa cante
gira octosílabo gira
que hace viento de levante.»
Carmen Conde
Un hombre va cabalgando sin cabalgadura por una Manchica de ligero desnivel ascendente. Hay otras personas haciendo lo mismo, algunas corren otras simplemente caminan, más o menos deprisa como él. Hoy es 23 de mayo de 2024 y por el bello paraje discurre una carrera deportiva. A un lado queda la ermita del Lagarto y algunos montículos. Pero es ese hombre el que nos interesa. Su derrota es más que el camino que recorre con toda la prisa que le permiten sus herrumbrosas piernas, sudoroso de la desvencijada armadura que pesa sobre sus hombros, aunque se intente ayudar de otro peculiar bastón nórdico comprado en Dios sabe que hipermercado del deporte, acabado por encima de su cabeza, en una también sorprendente punta de lanza medieval. Más de uno u otra del pelotón lo miran alucinados y le dejar pasar; le ayudarían más si las reglas lo permitieran. De hecho, no saben cómo está allí ¿Se saltó el control de salida y se incorporó después en busca de la quimera de desfacer algún entuerto y, de paso, encontrar la recompensa de verse armado caballero? No sabemos que habrá dentro del insondable arcano de su mente. Carece de dorsal; quizás se le cayó por el camino. Sigue su marcha y aumenta el estupor de los demás corredores que tienen su sueño en la meta, mientras el caballero se pone el bastón a modo de lanza en ristre, se sale del carril de la carrera y arremete contra uno de los molinos de velas de La Manchica, de su entorno.
¿Qué hará? Pueden hallar la respuesta y desastrosas consecuencias en el Capítulo VIII que Cervantes tituló “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos.”
Pero algunos participantes en la marcha se acercaron y sólo vieron los trozos de metal de la curiosa armadura porque aquél no era el Ingenioso Hidalgo, sino el Caballero Inexistente de Ítalo Calvino, bajo cuya armadura no había nadie, es el hombre de la contemporaneidad, o sea de ahora, de este preciso instante, en busca de sí mismo, tal vez en la Naturaleza y el deporte, en un bello paraje tan singular como El Toboso.
Aniceto Valverde Conesa
©Asociación de Vecinos “La Manchica”. Campo de Cartagena.




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