—Pero si yo di de baja ya el suministro —bramaba el abonado. Había ‘hablado’ ya con un robot telefónico: “¿He resuelto ya su problema?”, le escribió en el ángulo inferior derecho de la pantalla de su ordenador. —No, no y no —había replicado él por el mismo medio cibernético. “Llame al teléfono que aparece en pantalla” y muy cortésmente se despidió el ciborg.
