Listado de la etiqueta: Cartagena

NADA QUE LA TERNURA NO QUISIERA

El Galgo’ nos dio  la Nochevieja, o ya la madrugada de Año Nuevo cuando dormíamos un ratico -por parejas- en aquel apartamento de La Manga cuyas llaves me había dejado el hijo de un amigo de mi padre que se dedicaba a gestionar su alquiler y venta y que, a su vez, era amigo mío: el tío –‘el Galgo’, quiero decir- se había comido una dexedrina (una anfetamina muy fuerte) y le dio un ataque de nervios o ese efecto de agobio y angustia que da la aceleración del corazón como si estuvieras preso o atrapado y no pudieras librarte de la cadena psicológica que te atenaza.. Y menos mal que yo supe tranquilizarle porque las chicas, la Luisa y Begoña, lo pasaron muy mal.. ‘El Galgo’ cuando se le hubo pasado el efecto prometió no hacerlo más. Él con lo nervioso que era ya de natural, pues no era plan echarle más leña al fuego. Y pareció haberlo comprendido. Hay que ve lo que influyen las circunstancias sociales y económicas en estos peligrosos temas.

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UNA FELIZ NAVIDAD

Jo, macho, no quiero ni contarte la Navidad que pasamos armados con las treinta mil pesetas que nos habían caído del cielo al tocar uno de esos premios de pedrea -a duro por peseta en nuestro caso-, que se jugaba al número de las papeletas dos de cuyos talonarios habían sido entregados a la Luisa y a Begoña, respectivamente, por una compañera del tercero del Instituto y que eran en realidad para sacar algún dinerillo de ayuda para el viaje de estudios que tenían previsto hacer. Ellas, nuestras novias, se habían olvidado completamente del encargo y no habían vendido ni una sola de aquellas participaciones. Empero, pagamos el nominal’ y fuimos cobrando poco a poco el premio.

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AMOR Y VIOLENCIA

Sí, yo podía haber sido toda mi vida un romántico. Contaba mi madre que tenía yo apenas cinco años (precisamente en el tiempo en que me llevó a la barbería del tío Venancio y éste me hizo el ‘corte a la taza’) y me dejaron para salir ‘de matrimonios’ al cuidado de la hija de unos vecinos a la que apodaban  ‘la Pirrina’, bueno pues a lo que se ve yo ya no quería jugar con nadie más… Porque, de qué sirve ser un romántico sin persona a la que amar, aunque sea de forma platónica. Y ahora era Begoña el objeto de mis sentimientos. Sí, aquella chica de pelo rizado y azabache como sus ojos, esbelta y culo respingón, me había cautivado. Y lo mejor de todo es que ella parecía corresponderme.

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UN ARTÍCULO DE PAZ QUE POSIBLEMENTE NO GUSTARÁ A NADIE

Escribo estas líneas desde el corazón aun a sabiendas de lo dicho: no dejarán satisfecho a nadie.

La Entrada consta de dos partes: un audio en inglés y su traducción al español y el texto que, con ayuda de la Divina Providencia, sea capaz de escribir.

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El día 18 de julio de 1938 en Barcelona el Presidente de la II República española, Manuel Azaña, pronunció el discurso -y nunca mejor dicho- conocido como el de las «tres P» (Paz, Piedad y Perdón).

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Un hombre, antiguo militante comunista y exilado en Inglaterra, ha abandonado sus ideas políticas y vive en la capital londinense bajo la apariencia de un modesto anticuario. Un día recibe la visita de un cliente que conoce su pasado y le hace el encargo de conseguirle una pieza arqueológica, la que sea del siglo I de nuestra Era, de las muchas y valiosas que pueblan el subsuelo de su ciudad natal. El aparente anticuario acepta y, pasados muchos años, vuelve al país y a la ciudad que viven momentos convulsos, en plena Transición política. Ese ambiente convulso se va a trasladar a su esfera personal, a su ámbito más íntimo, al reencontrase con una mujer del pasado….

 

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Feria del Libro 2023 Cartagena (España)
Feria del libro 2023 Cartagena (España)

Las ideas, las historias son lo más reciclable que hay.

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TOMA TU MECHERO y UN EPÍLOGO ‘TRANSITORIO’

Dedicado al Alférez de Navío don Antonio García Más

 

Habíamos dejado a nuestro héroe ‘el Galgo’ entre los americanos del zippo y la mar, nunca mejor dicho. O se le ocurría algo o aquellos ‘tiparrones’ le iban a dar una buena. Y, del otro lado y en aquellos ya lejanos tiempos, los buques de la Armada atracaban de popa y había unos cuantos: los suficientes como para casi no dejar espacio en el cantil del muelle del Puerto de Cartagena como para arrojarse a la mar. Y, además, qué sentido tenía echarse a nadar tan cerca si así sería capturado rápidamente por los gringos o la propia Policía Naval. Cabía una idea cuya puesta en práctica, al menos demoraría un desenlace agrio.

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LA CARTA DE DESPEDIDA

No había pasado ni un mes desde que me encontrara a Luis Santos, que ahora era Josef Marlom, tomando una cerveza en el Bar Sol como si no hubieran pasado los años. A él le trajo la nostalgia y la remota posibilidad de encontrar aquí a una mujer que había conocido en Casablanca cuando ella, llamada Irina Maniker, acompañaba al siniestro traficante Nasser Alkasser. Su barco, el Slowman Runner, había servido para transportar un cargamento de armas a un pequeño país del sur de África. Pero Luis, Luichi para los amigos, no había entregado el cargamento a quien le habían encargado, burlando a Nasser. Las armas nunca arreglan nada, me dijo amargamente en la habitación del Hotel Peninsular, donde me citaba clandestinamente para relatarme esta historia. Y agregó que los que él creía que iban a liberar aquel país, luego de hacerse con el poder, se habían vuelto igual de despiadados que el tirano derrocado. Leer más